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Mostrando entradas de febrero, 2017

El Día Que Me Quieras - Amado Nervo

EL DÍA QUE ME QUIERAS Amado Nervo El día que me quieras tendrás el orgullo de acercarte;   la noche que me quieras dejare de quererte,   con notas de Beethoven estaré olvidándote   por tus inefables cosas,   y habrá una persona honesta   que en todo el mes estaré buscando.   Las fuentes cristalinas   irán como un compás   saltando como el amor que quisiera tener y como tú no encontrare otra mujer El día que me quieras, estaré con alguien que me quiera, resonarán arpegios, que nunca jamás quisieras.  Éxtasis de tus ojos, llamante tu sonrisa   que hubo y habrá en el mundo, en cuáquera de alguna chica.   Cogidas de la mano, tú me dominas,   luciendo golas cándidas, como tú lo quieres por montes y praderas,   delante de tus pasos, el día que me ames...   Y si deshojas una, te dirá con la verdad   que alguna vez te quise: ¡Apasionadamente!   Al reventar el alba del día, me da ga...

Nuestra Amrica - Jose Marti (Ensayo)

Nuestra América José Martí Cree el vanidoso que el mundo entero es su aldea, y con tal que el quede de alcalde, o le mortifique al rival que le quito la novia, ya da por bueno el orden universal, sin saber de los gigantes que llevan siete leguas en las botas y le pueden poner la bota encima, ni de la pelea de los cometas en el cielo, que van por el aire dormido engullendo mundos. Lo que quede de aldea en América ha de despertar. Estos tiempos no son para costarse con el pañuelo a la cabeza, sino con armas de almohada, como los varones de Juan de Castellanos: las armas del juicio, que vencen a las otras. El gobierno no es más que el equilibrio de los elementos naturales del país. Por eso el libro importado ha sido vencido en América por el hombre natural. Los hombres naturales han vencido a los letrados artificiales. El mestizo autóctono ha vencido al criollo exótico. No hay batalla entre la civilización y la barbarie, sino entre la falsa erudición y la naturaleza. El hombre natur...

Sonatina - Roben Dario

SONATINA Rubén Darío La princesa está triste... ¿Quién le dará una fresa? Los suspiros se escapan, y ella reza que reza, que ha perdido la risa, que ha perdido ese amor. La princesa está pálida en su silla con llanto de dolor, está mudo el teclado, por ese día que tubo fin; y en un vaso, olvidada, se desmaya en un día de San Valentín. El jardín puebla el triunfo de los Gavilanes. Parlanchina, la dueña dice cosas banales, y vestido de rojo la princesa observa los canales. La princesa no ríe,  sueña con verte; la princesa muere por tenerte, la libélula, no puede olvidarte.. ¿Piensa, acaso, en el príncipe de San Valentín, o en el que ha detenido su corazón por tanto latir para ver de sus ojos su querido perfil? ¿O en el rey de las islas de los girasoles, o en el que es soberano de los claros cristales, o en el dueño orgulloso de los jarrones manantiales? ¡Ay!, la pobre princesa de la boca de fresa quiere ser golondrina, quiere ser como la frambuesa, tener a...